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Ficha técnica
Dirección y adaptación de Johan Velandia.
Producción del Teatro Nacional.
Elenco: Carolina Cuervo, Paula Estrada, Cecilia Navia, Ana María Sánchez y Diana Belmonte.

Asistente de dirección: Sergio Castillo.
Coreografía: Anibal Quiceno.
Fotografía: Gabriel Carvajal.
Composici√≥n musical:¬†m√ļsica en escena – Diana Belmonte – D√©jate envejecer (Samir Aldana).
Vestuario: Adán Martínez

Ni es un tratado, ni es de culinaria, ni es para mujeres tristes

‚ÄúSi los escritores son unos mentirosos que dicen la verdad, este libro cumple con su cometido. Pues no es un tratado, no es de culinaria y tampoco es para mujeres tristes, es para mujeres alegres que se r√≠en de su melancol√≠a.‚ÄĚ

Tratado culinario para mujeres tristes es una radiografía de la melancolía femenina desde la lupa del humor. El alma femenina es la protagonista de este performance cómico, dramático, musical y físico que a manera de recetas culinarias condimentan las aflicciones de la mujer, que la arrojan al abismo emocional de la tristeza.

El director asegura que ‚Äúla puesta en escena conserva el esp√≠ritu incierto del libro y se concentra en desnudar el texto literario de Faciolince y revestirlo con las galas del teatro. Cinco actrices asumen la tarea y el dif√≠cil prop√≥sito de llevar literatura colombiana a las tablas. Sin adaptaci√≥n, -salvo la selecci√≥n de las mejores recetas-, sin artilugios escenogr√°ficos solo con el cocido artesanal de su propio talento; se logra dar vida a m√°s de veinte mujeres tristes en el Teatro Nacional Fanny Mikey para desnudar sus almas, limpiar con l√°grimas sus frustraciones y re√≠r a gritos con sus historias‚ÄĚ. La fea, la fr√≠gida, la soltera, la casada, la vieja, la celosa, la impaciente, la suicida, la feminista, la adultera y otras m√°s hacen parte de este diverso y complejo recetario.

Este tratado está permeado de los consejos, sabiduría y alquimia de las mujeres de la casa de la familia Abad Faciolince. Es la mujer y su revoltijo emocional entre las lágrimas y la carcajada, entre la locura y la cordura en ese espacio destinado a la melancolía desde la paciente escucha de un hombre.