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Con un poemario que, en palabras del jurado, “evidencia una madurez existencial y poética”, Darío Jaramillo Agudelo resultó ganador del Premio Nacional de Poesía 2017 que otorga el Ministerio de Cultura con el propósito de reconocer la excelencia en la producción literaria del país. Por su libro premiado ‘El cuerpo y otra cosa’, publicado por la editorial Pre-Textos de España, Jaramillo recibirá $60 millones de pesos.
 
En palabras del jurado, integrado por los poetas María Negroni (Argentina), Piedad Bonnett y Nelson Romero Guzmán (Colombia), “se trata de un libro que, en la gran tradición de los clásicos, aborda eso que es siempre apenas decible sobre el cuerpo, el erotismo, el alma, la muerte, la herida existencial, para celebrarlo con un tono elegíaco que no rehúye el compromiso del yo ni la emoción tensa de la inteligencia”.
 
La voz del ganador… “a mí lo que me interesa es alucinar con las palabras”
Considerado una de las voces más respetadas de las letras en el país Jaramillo recordó, en un reciente homenaje a su vida y obra, que su amor por la poesía surgió desde que era muy pequeño. “Todo empezó porque a mí siempre me gustó jugar con las palabras, porque en mi casa había libros de poesía y mi papá recitaba poemas de autores como Lope de Vega y Santa Teresa, y a mí me gustaba cómo sonaba todo eso. Pero no sé cuáles son muy bien las influencias poéticas en mi obra. Ahora, por ejemplo, estoy volviendo a leer al poeta alemán, Rainer María Rilke”.
 
Aunque se declara incapaz de categorizar su poesía, Jaramillo admitió que ha escrito acerca de su vida y sobre lo que le pasa a una persona común y corriente. “Quien lea mis versos verá más o menos qué hay ahí. He estado enamorado, y he escrito del amor; he mirado gatos, y he escrito de gatos”, agregó.
 
Frente al proceso de su escritura, el autor señaló que nadie es culpable de escribir poesía. “De pronto las ganas de escribir un poema surgen en un taxi o caminando por la calle, entonces no es algo que dependa de la voluntad, sino que surge de pronto y sin planearlo. A mí lo que me interesa es alucinar con las palabras, tal como sucede en las ‘Elegías de Duino’, la obra de Rilke  que estoy leyendo ahora, son poemas que me parecen alucinantes y apasionantes”.